jueves, 20 de diciembre de 2012


Traviesas mariposas
Capítulo 2: Soy tonta.
Llegamos a la cabaña, Belian esperaba en la entrada moviendo la cola a gran velocidad.
-Vaya, parece que has visto que tengo la manzana ¿eeeh?-Le dije a Belian.
-¡Woof!-Ladró.
Le metí la manzana en la boca y rápidamente se la llevó a su camita.
-¡Vengan a merendar chicos!-Dijo mi abuela.
[Grrrrr]-rugió el estómago de Darian. Se notaba que tenía hambre. Subí por las viejas y rechinantes escaleras y dejé mi ropa mojada en el baño, empecé a cambiarme de ropa y me dio por mirar por la ventana. Estaba La familia Clapton, se metieron en su furgoneta negra. Ralph bajó la ventanilla del coche y miró hacia arriba, me vio, y rápidamente me escondí para que no me viera. Volví a mirar de reojo y seguía mirando, opté por cerrar las cortinas y bajé a merendar.
En la mesa del comedor habían unos bollitos, que mi abuela siempre preparaba y dos vasos de leche. Parecía que Darian ya había hincado el diente.
-Pfvfen afgcofmerg-“Dijo” Darian.
-¡No se habla con la boca llena!-Le dijo mi madre.
-¿Qué dijiste?-Le pregunté a Darian.
-Nada.
-Valee..
Me senté y me comí 3 bollos y dejé un poco de leche, nunca me la bebo toda...
-Mamá ¿Dónde está papá?-Le pregunté a mi madre.
-¿No lo viste?-Dijo. –Fue a la plaza con Los Clapton a comprar una vaca.
-Ah, no, no lo sabía.-Dije. -¿Cómo consiguió el dinero?
-Pues, se puso a hacerle unos trabajillos a unos ciudadanos de por aquí y le dieron dinero-dijo. –Luego, le pagó dinero a la familia Clapton para que le llevara a la plaza a comprar una vaca.
-¿Le tuvo que dar dinero por llevar a papá en su furgoneta?-Pregunté.
-Si.-Afirmó mi madre.
*Que malos...(pensé)*
Cuando terminé de merendar me senté con Belian y empecé a acariciarle. Cerraba los ojos y poco a poco se iba quedando dormido. Mi abuela se sentó en el sillón, se tapó con una manta de lana y se puso a hacer punto. Mi madre se sentó a su lado y comenzó un libro. Darian observaba los saltamontes que había cazado, Belian dormía, mi padre se fue a comprar una vaca.. y yo no sabía que hacer.
Me asomé por la ventana del salón y llovía con fuerza, me gusta mucho la lluvia, y mucha gente la desprecia, unos porque no les gusta mojarse, otros porque piensan que es un día feo, pero en cambio yo, cuando veo la lluvia, veo gotitas que caen, pero, unas gotitas que hacen un día diferente, que dan vida a la naturaleza, que hacen florecer las lavandas de mi terreno y que cuando las escucho, me transportan a un lugar de paz y tranquilidad, y así mismo me quedé dormida en una silla mecedora escuchando la lluvia.
-Ione levántate-Alguien. Ione, ¡ione!
Abrí los ojos despacio, miré hacia arriba y vi a mi madre. Había parado de llover. Era denoche.
-Que pasa..-Dije media dormida.
-¡Vamos a ver la vaca!-Dijo entusiasmada.
-¡Vale!-Contesté con más energía.
Me levanté y fuimos todos a ver la vaca, estaba metida dentro de un pequeño establo que había construído mi padre días antes con tablas de madera. Era grande, y tenía unas grandes ubres. Estaba deseando sacar la leche como siempre me habían enseñado.
-¿Puedo sacarle la leche de las ubres?-Dije feliz
-No, es denoche y está oscuro, mejor mañana por la mañana, y así cada uno nos tomaremos un gran tazón de leche pura para desayunar.-Dijo deseoso.
-Está bien.-Dije.
Belian miraba contento a la vaca, pues ya estaba acostumbrado de ver muchas vacas entrando y saliendo del pequeño establo que siempre acaba rompiéndose por falta de buenos materiales. Las demás vacas se escapaban cada vez que éste se rompía, y ahora, tenemos una nueva.
Me acerqué a la vaca le acaricié la cabeza y me miró asustada.
-No te preocupes, una vez te acostumbres te sentirás como en tu propia casa.-Le dije a la vaca. Pensaréis que estoy loca por hablar con los animales, pero, es lo que tiene llevar toda una vida rodeada de fauna. Ellos entienden aunque no lo creáis, no digo que podamos establecer una gran conversación si no, que cuando le hablas con cariño entienden tu afecto y notan tus estados de ánimo, por eso los trato como mi familia. La vaca me volvió a mirar, bebió un poco de agua y se echó a dormir.
Salí del establo, todos habían entrado en la cabaña, menos Darian, por la noche se pone a explorar y siempre deja la cabaña llena de tierra, palitos, y luciérnagas.. observé a lo lejos una luz de una linterna, era Ralph, se acercaba a nuestra cabaña, me metí dentro corriendo. Se preguntarán que por qué huyo de Ralph.. yo tampoco lo sé.
Tocó a la puerta.
-Ione, abre la puerta.-Dijo mi padre.
-Ehh.. sisi.-Dije preocupada sin saber por qué.
Abrí la puerta y era él, derrepente un escalofrío me recorrió el cuerpo, apagó la linterna.
-Hola.-Dijo seriamente.
-ee, hola.-Dije.
Tenía el presentimiento de que venía a la cabaña para decirme algo a mi, o que me iba a hacer algo, no sabía que hacía Ralph llamando a mi puerta a esas horas de la noche.
-Leña.-Dijo de nuevo seriamente.
-¿Leña?-Pregunté.
-Si, leña.
-¿Qué?-Dije.
-¿Tienes l-e-ñ-a?-Dijo antipático.
-¡Aaaaahhh! Leeeeña, siii leeeña..-Dije extraña.
Puso una cara de incógnito y rápidamente fui a buscarla, me planté en la puerta y se la di en las manos. Fue a marcharse y le dije:
-Al menos di  gracias ¿no?-Dije.
-Buenas noches.-Se despidió.
Caminó unos pasos y retrocedió de nuevo.
-Ah por cierto, no te escondas cuando miro a tu ventana, que no hago daño.
-¿Q-qu-é?-Dije nerviosa.
Se alejó y gritó desde lo lejos:
-¡Me dí cuenta!
Se había dado cuenta que me había escondido cuando el miró, pensará que le tengo miedo o algo. Soy tonta.

2 comentarios:

  1. María no sabía que escribieras :) Me gusta lo que no se que pasará tengo ganas de seguir leyendo yo también escribo un día te paso alguna novela :D

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  2. Sí! jejeje, gracias por comentar y me alegro de que te guste, me pasaré a ver tu novela :3 un beso <3

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