Traviesas
mariposas
Capítulo
2: Soy tonta.
Llegamos a
la cabaña, Belian esperaba en la entrada moviendo la cola a gran velocidad.
-Vaya,
parece que has visto que tengo la manzana ¿eeeh?-Le dije a Belian.
-¡Woof!-Ladró.
Le metí la
manzana en la boca y rápidamente se la llevó a su camita.
-¡Vengan a
merendar chicos!-Dijo mi abuela.
[Grrrrr]-rugió
el estómago de Darian. Se notaba que tenía hambre. Subí por las viejas y
rechinantes escaleras y dejé mi ropa mojada en el baño, empecé a cambiarme de
ropa y me dio por mirar por la ventana. Estaba La familia Clapton, se metieron
en su furgoneta negra. Ralph bajó la ventanilla del coche y miró hacia arriba,
me vio, y rápidamente me escondí para que no me viera. Volví a mirar de reojo y
seguía mirando, opté por cerrar las cortinas y bajé a merendar.
En la mesa
del comedor habían unos bollitos, que mi abuela siempre preparaba y dos vasos de
leche. Parecía que Darian ya había hincado el diente.
-Pfvfen
afgcofmerg-“Dijo” Darian.
-¡No se
habla con la boca llena!-Le dijo mi madre.
-¿Qué
dijiste?-Le pregunté a Darian.
-Nada.
-Valee..
Me senté y
me comí 3 bollos y dejé un poco de leche, nunca me la bebo toda...
-Mamá
¿Dónde está papá?-Le pregunté a mi madre.
-¿No lo
viste?-Dijo. –Fue a la plaza con Los Clapton a comprar una vaca.
-Ah, no, no
lo sabía.-Dije. -¿Cómo consiguió el dinero?
-Pues, se
puso a hacerle unos trabajillos a unos ciudadanos de por aquí y le dieron
dinero-dijo. –Luego, le pagó dinero a la familia Clapton para que le llevara a
la plaza a comprar una vaca.
-¿Le tuvo
que dar dinero por llevar a papá en su furgoneta?-Pregunté.
-Si.-Afirmó
mi madre.
*Que
malos...(pensé)*
Cuando
terminé de merendar me senté con Belian y empecé a acariciarle. Cerraba los
ojos y poco a poco se iba quedando dormido. Mi abuela se sentó en el sillón, se
tapó con una manta de lana y se puso a hacer punto. Mi madre se sentó a su lado
y comenzó un libro. Darian observaba los saltamontes que había cazado, Belian
dormía, mi padre se fue a comprar una vaca.. y yo no sabía que hacer.
Me asomé
por la ventana del salón y llovía con fuerza, me gusta mucho la lluvia, y mucha
gente la desprecia, unos porque no les gusta mojarse, otros porque piensan que
es un día feo, pero en cambio yo, cuando veo la lluvia, veo gotitas que caen, pero,
unas gotitas que hacen un día diferente, que dan vida a la naturaleza, que
hacen florecer las lavandas de mi terreno y que cuando las escucho, me
transportan a un lugar de paz y tranquilidad, y así mismo me quedé dormida en
una silla mecedora escuchando la lluvia.
-Ione levántate-Alguien.
Ione, ¡ione!
Abrí los
ojos despacio, miré hacia arriba y vi a mi madre. Había parado de llover. Era
denoche.
-Que
pasa..-Dije media dormida.
-¡Vamos a
ver la vaca!-Dijo entusiasmada.
-¡Vale!-Contesté
con más energía.
Me levanté
y fuimos todos a ver la vaca, estaba metida dentro de un pequeño establo que
había construído mi padre días antes con tablas de madera. Era grande, y tenía
unas grandes ubres. Estaba deseando sacar la leche como siempre me habían
enseñado.
-¿Puedo
sacarle la leche de las ubres?-Dije feliz
-No, es
denoche y está oscuro, mejor mañana por la mañana, y así cada uno nos tomaremos
un gran tazón de leche pura para desayunar.-Dijo deseoso.
-Está
bien.-Dije.
Belian
miraba contento a la vaca, pues ya estaba acostumbrado de ver muchas vacas entrando
y saliendo del pequeño establo que siempre acaba rompiéndose por falta de
buenos materiales. Las demás vacas se escapaban cada vez que éste se rompía, y
ahora, tenemos una nueva.
Me acerqué
a la vaca le acaricié la cabeza y me miró asustada.
-No te
preocupes, una vez te acostumbres te sentirás como en tu propia casa.-Le dije a
la vaca. Pensaréis que estoy loca por hablar con los animales, pero, es lo que
tiene llevar toda una vida rodeada de fauna. Ellos entienden aunque no lo
creáis, no digo que podamos establecer una gran conversación si no, que cuando
le hablas con cariño entienden tu afecto y notan tus estados de ánimo, por eso
los trato como mi familia. La vaca me volvió a mirar, bebió un poco de agua y
se echó a dormir.
Salí del
establo, todos habían entrado en la cabaña, menos Darian, por la noche se pone
a explorar y siempre deja la cabaña llena de tierra, palitos, y luciérnagas..
observé a lo lejos una luz de una linterna, era Ralph, se acercaba a nuestra
cabaña, me metí dentro corriendo. Se preguntarán que por qué huyo de Ralph.. yo
tampoco lo sé.
Tocó a la
puerta.
-Ione, abre
la puerta.-Dijo mi padre.
-Ehh..
sisi.-Dije preocupada sin saber por qué.
Abrí la
puerta y era él, derrepente un escalofrío me recorrió el cuerpo, apagó la
linterna.
-Hola.-Dijo
seriamente.
-ee,
hola.-Dije.
Tenía el
presentimiento de que venía a la cabaña para decirme algo a mi, o que me iba a
hacer algo, no sabía que hacía Ralph llamando a mi puerta a esas horas de la
noche.
-Leña.-Dijo
de nuevo seriamente.
-¿Leña?-Pregunté.
-Si, leña.
-¿Qué?-Dije.
-¿Tienes
l-e-ñ-a?-Dijo antipático.
-¡Aaaaahhh!
Leeeeña, siii leeeña..-Dije extraña.
Puso una
cara de incógnito y rápidamente fui a buscarla, me planté en la puerta y se la
di en las manos. Fue a marcharse y le dije:
-Al menos
di gracias ¿no?-Dije.
-Buenas
noches.-Se despidió.
Caminó unos
pasos y retrocedió de nuevo.
-Ah por
cierto, no te escondas cuando miro a tu ventana, que no hago daño.
-¿Q-qu-é?-Dije
nerviosa.
Se alejó y
gritó desde lo lejos:
-¡Me dí
cuenta!
Se había
dado cuenta que me había escondido cuando el miró, pensará que le tengo miedo o
algo. Soy tonta.
María no sabía que escribieras :) Me gusta lo que no se que pasará tengo ganas de seguir leyendo yo también escribo un día te paso alguna novela :D
ResponderEliminarSí! jejeje, gracias por comentar y me alegro de que te guste, me pasaré a ver tu novela :3 un beso <3
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