miércoles, 26 de diciembre de 2012


Traviesas mariposas
Capítulo 4: ¿Vamos a la ciudad?
¿Qué has dicho?- Dijo Ralph.
¿Yo?-Dije nerviosa- Pss, nada.
Si, has dicho algo. ¿Qué dijiste?
Nadaaaaa-Dije insistiendo.
Ione, te he escuchado, has dicho algo de mi, ¿verdad?-preguntó.
¡¡No seas pesado y no insistas más que no he dicho nada!!- Le grité nerviosa, adelantándole y aligerando el paso. Si se enteraba de que dije que me está gustando, me muero de la vergüenza... Aunque no me gusta, simplemente he dicho que es guapo. *Pensé*
Después de largo rato ignorándole para que no siguiera preguntando y caminando, llegamos a la cabaña. Ahí me metí y cerré la puerta, entonces escuché a Ralph gritando:
-¡Se dice adiós!
Entonces almorcé y cuando terminé me puse a leer un libro que saqué de la vieja estantería. Trataba sobre un chico que amaba una chica, pensé en Ralph.
-¿Qué hago?-Me pregunté.
-¿Qué dices, Ione?- Preguntó mi madre.
-No, nada.. es por .. el libro, sí, el libro.-Dije.
Después de leer unas cuantas páginas ya eran las 4, y alguien llamó a la puerta. Abrió Darian y me dijo:
-Ione, es para ti.
Me levanté y vi desde lo lejos a Ralph. Me acerqué a el y le pregunté qué quería.
Ralph: Ione, hoy he quedado con unos amigos para ir al cine, ¿quieres venir con nosotros?
Me quedé pensativa, pues, Ralph no tenía pinta de hacer amigos y mucho menos de invitarme a salir a la ciudad, por una parte no quería ir porque no sabía lo que quería Ralph realmente, por si era una broma, pero por otra parte deseaba ir a ver la gran ciudad, así que después de un rato pensando respondí:
-No.-Dije.
-¿No?-Preguntó.
Le miré a los ojos y derrepente cambié de idea.
-Sí.-Dije de nuevo.
-Entonces ¿sí o no?. –Preguntó otra vez.
-Sí sí. -Afirmé. Pero que raro tu socializando.
-Jaja. Rió.
Nos dirigimos al coche de sus padres, su madre se despedía desde la casa y su padre nos llevó hasta la ciudad en la furgoneta. Ralph se sentó en el asiento de adelante y yo me quedé sola atrás. Bueno, acompañada de su gato: Wiskas.
-¡Achiú!-Estornudé.
-Vaya, parece que eres alérgica a los gatos, tendremos que deshacernos de él, lo tiraremos por la ventana.-Dijo el padre de Ralph , que ya no parecía tan gruñón.
Reí.
Derrepente mis pensamientos sobre la familia Clapton cambiaron, Su madre se veía alegre, su padre era gracioso, y Ralph es..
-¡Ya estamos llegando!-Dijo Ralph.
Miré por la ventana y veía altísimos edificios, casas, pisos, coches, gente, animales, tiendas, de todo. Tal y como me lo imaginaba. Era todo tan alucinante, tan... diferente del campo, era algo maravilloso, espléndido, geni..
-¡Fuera!- Ya llegamos.-Dijo su padre.
Bajé con Ralph y nos dejaron en medio de la carretera. Miré a mi alrededor y se escuchaban muchos sonidos, pitas, perros, personas hablando, Ralph me dijo que íbamos a ir al cine, entonces ahí me fasciné aún más. Pero..
-Pero.. no tengo dinero.-Dije.
-Yo te lo pago-Respondió caballeroso.
Faltó terminar mi frase, Ralph era muy honrado.. y.. guapo. [Conciencia: DEJA DE DECIR QUE ES GUAPO]
Ralph me acompañó hasta una cafetería allí habían varios amigos suyos tomando refrescos, los conocí era una chica que se llamaba Lara, un chico que se llamaba Herick y otro chico que se llamaba Geo. La chica era guapísima y los chicos.. bueno.. normalitos. Me presentaron y me saludaron gustosamente, durante toda la tarde estuvieron charlando riendo y sobretodo Lara y Ralhp bromeaban mucho. Y se veía que Lara le tiraba los tejos y eso me ponía celosa, sin saber por qué.
Lara: Ralph, deberías tocarme una canción con la guitarra.
Ralph: Jaja, no la tengo aquí pequeña. Ah, Ione, ¿quieres tomar algo?
Yo: No gracias.
Lara: que pena, eso me pone triste que no tengas la guitarraL [Se abrazaba a él mirandome, y encima el sonreía] La larita me estaba empezando a caer un poco .. mal.
Después de toda la tarde aguantando las tonterías de los chicos, Herick que no paraba de mirarme y las boberías chungas esas de la Lara con Ralph nos levantamos, pagaron la cuenta, y nos dirigimos hacia el cine.
Llegamos y era un gran edificio alto rodeado de luces y carteles anunciando películas.
-Fascinante.-Dije.
¿Verdad?- Dijo Herick guiñándome el ojo pícaramente.
Pensé que si yo le atraía. Uis..
Entramos, Ralph me pagó la entrada y Lara seguía cogida de su brazo. Entonces, verlos tanto tiempo juntos me hizo pensar en que si serían novios. Me puse celosa de nuevo.
Nos sentamos en las butacas y a mi lado se sentó Herick y Lara. Observé toda la sala inmensa de cine y me fijé en la pantalla, entonces salieron sonidos patrocinando anuncios y pensé si el volumen no estaba demasiado alto, pero luego, reflexioné y dije que si estaba tan alto es porque tendría que ser así, aunque no sabía por que era necesario ese volumen. Vimos una película que se llamaba “El diario de Noah” Me encantó, triste al final, pero la mejor película que había visto, aunque, nunca había visto ninguna, pero me encantó. Durante toda la peli Lara no paraba de moverse, y Herick de mirarme y comer palomitas. Su mirada, al contrario de Ralph, me inquietaba. No me gustaba nada que me mirase.
Nos levantamos al final de la peli ya de noche eran las 11:30. Y Lara se despidió de todos en la puerta del cine con un saludo excepto de Ralph, que claro está se despidió con un abrazo y un beso, pero se lo dio en la mejilla, entonces, supe que no eran novios y me alegré. Herick vivía en un piso que había cerca del cine y se fue también. Solo quedábamos Ralph, Geo, y yo.
-Me encantó la película-Dije. ¿A ustedes no?
-Pss, de nenitas.-Dijo Geo.
-Tío pero si te vi llorando en la última parte.-Dijo Ralph burlándose.
-Si claro, alucinas tío.
Reí.
-¿Y a ti Ralph, te gustó?-Pregunté.
-Si, era bonita.
Me sorprendió que a un chico le gustara una película que la mayoría denominaría “De chicas” y me atrajo aún más, yo ya tenía el presentimiento de que me gustaba pero no estaba segura.. Deseaba que se marchara Geo, no para nada en especial, solo quería hablar con Ralph. Y así fue, Geo se fue en el coche de su hermana. Ralph y yo nos quedamos solos caminando sin decir nada, hasta que dijo algo.
Ralph: ¿Te gusta la ciudad?
Yo: Me encanta, es tal y como me la imaginaba.
Ralph: Si.. es genial.
Yo: Pero sigo prefiriendo el campo.
Ralph: Yo también, no te creas.. me crié ahí y ahora ese es mi lugar favorito.
Yo: Igual que yo.
Ralph: Ahora tenemos que cruzar el paso de peatón por aquí, ven.
Yo: ¿El paso de qué?
Ralph: El paso de peatón.
Yo: Fui a pasar por el paso de platión y me dijo: `
Ralph: ¡ESPERA! Te puede atropeyar un coche.
Yo: Pero si apenas hay alguno.
Ralph se acercó a mi me llevó a la cera de nuevo y me dijo al oído:
Ralph: Pero.. por si acaso...
Me agarró de la mano tan suavemente, que me recorrió un escalofrío por el cuerpo, sentí frío derrepente que me hizo quedarme en blanco y deseando que se apiadara de mi.
Cruzamos el paso de platión y llegamos de la mano al otro lado de la carretera...

domingo, 23 de diciembre de 2012


Traviesas mariposas
Capítulo 3: Susto en el bosque.
[Kíkiirikkííí]-Cacareó el gallo.
-¿Qué hora es?-Dije levantándome de la cama. –Las 9:00 de la mañana, [arhhfhh]Bostecé.
Busqué mis peludas zapatillas con los ojos medio cerrados y me recogí el pelo como pude. Bajé abajo, estaba mi madre y mi abuela haciendo el desayuno, mi padre seguía durmiendo y mi hermano... ¿Ya se lo imaginan no? Sí, saltamones.
-Buenos días, mamá-Dije cansada.
-Buenos días cariño.-Respondió mi madre.
-Buenos días mi niñita linda.-Dijo mi abuela.
-Buenos días abuelita.-Respondí.
Belian estaba en el terreno oliendo las lavandas, le acaricié le dí los buenos días, también a Darian. Entonces me acordé de la vaca y fui rápidamente a ordeñarla.
-Mmmmmmmuuuuuu-Mugió la vaca.
-Hooola, pequeña, ¿preparada para ordeñarte?
Saqué un cubo de un pequeño armario que había y lo puse debajo de las ubres, entonces con mis manos empecé a apretar y a sacar leche. Parecía que estaba muy buena, y ya se me hacía la boca agua, ¡quería probarla!
Después de un ratito con la vaca me fui con el cubo lleno de leche, pero después de haberle dado las gracias y un premio, claro está.
Entré a casa y todos pusieron los ojos como platos. Entonces la serví en unos tazones para cada uno y los puse en la mesa.
-Vaaaya vaya vaya-Dijo mi padre acabado de levantar. –Parece que ya tenemos la leche preparada y todo. Ñam ñam..
Mi padre se sentó y se bebió el tazón de golpe y termino con un:
-Ahhhh, que buena está. Más, por favor.- Dijo con cara pícara.
Le serví otro tazón y entonces todos empezamos a desayunar disfrutando de la leche de la nueva vaquita.
-Buff, yo ya estoy llenísima-Dije.
Me levanté de la mesa, recogí mis cosas y me puse ropa de campo. Entonces, salí a dar un paseo por el bosque.

-¡Qué bonita es la naturaleza! –Exclamé observando todo el paisaje que me rodeaba, lleno de flores, árboles, ruiseñores, ardillas, riachuelos...
Seguí caminando y caminando, sabía que me había alejado mucho de la cabaña, pero que estuviera lejos no me hacía parar, ya que me encantaba recorrer y atravesar nuevas fronteras.
Después de largo rato paseando pensé que sería mejor marcharme ya a casa, no vaya a ser que me pierda, retrocedí y entonces escuché un ruido, al principio pensé en ardillas o lagartos de entre los arbustos pero luego volvió a sonar ese sonido aún más fuerte.
-¿Hola?-Dije.
Me volví y lo único que podía observar era un grupo de matorrales moviéndose, sigilosa me acerqué a ellos y con mi mano me dispuse a separar uno de aquellos matojos pero ¡CHaS! una sombra veloz saltó de tal manera que no me dio tiempo a reaccionar y desapareció en la distancia, quedé pálida y sin saber que había pasado, fui a regresar asustada después de lo ocurrido y nada más darme la vuelta me tropecé con algo que me hizo saltar del susto y a la vez caí hacia atrás.
-¡¡Aaaaaaahhhh!!-Grité mientras caía-.
Miré hacia arriba y me fijé que era..
-¡Jack!
-Hola.
-Eeh.. vaya taponazo... 
No dijo nada.
-¿No te vas a disculpar?-Pregunté asombrada-.
-Te caíste tu sola.-Dijo fríamente mientras continuaba su camino hacia el bosque-.
Me quedé pasmada por su actitud y dije:
-Pues claro.. ¡Y qué me iba a esperar de ti! ¿Que me pidieras perdón? 
Pasó de largo y dije nuevamente:
-¡Deberías comportarte con una señorita!-No respondió-. ¡Y deberías tener cuidado de no adentrarte mucho en el bosque! Bah, para qué sigo preocupándome por ese descarado...
-¿Has ido alguna vez a la ciudad? -Me preguntó girándose hacia mi en la distancia-.
-¿Y eso a qué viene ahora?
-Di.
-Pues, si, cuando era pequeña.-Le respondí-.
-¿Quieres venir conmigo y así haces amigos? Seguramente estarás muuuy sola aquí, AISLADA.-Se refirió burlón.
-¡Eres un idiota! A demás.. si tengo amigos...
-¿Quienes?
-¡¡¡¡Ioooooooooooone vuelve a casaaaaaaaa!!!!-Escuché a Darian-.
-Adiós.

Volví a casa disgustada y subí a mi habitación, una vez allí me asomé a la ventana y vi llegar un coche azul marino y a mi lado gritó Darian:
-¡El tío Berto! ¡El tío Berto!
-¿El tío Berto?. -Cuestioné-.
-¡Sí, es él, reconozco su coche! -Darian gritando bajó las escaleras y yo le seguí- ¡Y seguro que nos va a llevar a la gran ciudad!
Abrí los ojos.
-¿A la gran ciudad?-Pregunté de nuevo-.
-¡Sí! ¿No recuerdas la última vez? ¿Por qué preguntas tanto? ¡Anda vamos!

Al salir fuera efectivamente estaba el tío Berto.
-¡TÍO BERTO! ¿NOS LEVARÁS A LA GRAN CIUDAD? -Continuó pesado Darian.
-¡Jajaja! El pequeño Darian como siempre.-Dijo el Tío Berto, venía desde lo más lejos de la gran ciudad, vive allí con mi tía Lory y mi primo Ikker.
-¡Hola tío Berto!-Le dije entusiasmada-.
-¡Hola Ione! Tan guapa como siempre ¡eh!
Me sonrojé. 
-¿Les llevarás a la gran ciudad?-Le preguntó mi abuela-.
-¡¡Pues claro!! ¿Para qué viene el tío Berto si no?
-Pues para visitarnos-Dijo mi madre desafiante-.

Al instante subí a arriba, me duché, me vestí, me peiné, cogí mi mochila, mi lápiz mordido y mi libreta y bajé junto con Darian. Belian me miró con cara de pena y le di un abrazo, acto seguido le brindé un trozo de manzana.
*DIN DON* Llamaron a la puerta.
Contenta, fui a abrir y me cambió la cara al ver que era Jack.
-¿Qué haces aquí?-Le pregunté-.
-¿Al final vienes a la ciudad conmigo?
Me quedé observando su cara, y sus expresiones, callé durante unos segundos y dije:
-¡Nop! Ya tengo con quien ir, ahora, vete con tus amiguitos. 
Le cerré la puerta en las narices.



jueves, 20 de diciembre de 2012


Traviesas mariposas
Capítulo 2: Soy tonta.
Llegamos a la cabaña, Belian esperaba en la entrada moviendo la cola a gran velocidad.
-Vaya, parece que has visto que tengo la manzana ¿eeeh?-Le dije a Belian.
-¡Woof!-Ladró.
Le metí la manzana en la boca y rápidamente se la llevó a su camita.
-¡Vengan a merendar chicos!-Dijo mi abuela.
[Grrrrr]-rugió el estómago de Darian. Se notaba que tenía hambre. Subí por las viejas y rechinantes escaleras y dejé mi ropa mojada en el baño, empecé a cambiarme de ropa y me dio por mirar por la ventana. Estaba La familia Clapton, se metieron en su furgoneta negra. Ralph bajó la ventanilla del coche y miró hacia arriba, me vio, y rápidamente me escondí para que no me viera. Volví a mirar de reojo y seguía mirando, opté por cerrar las cortinas y bajé a merendar.
En la mesa del comedor habían unos bollitos, que mi abuela siempre preparaba y dos vasos de leche. Parecía que Darian ya había hincado el diente.
-Pfvfen afgcofmerg-“Dijo” Darian.
-¡No se habla con la boca llena!-Le dijo mi madre.
-¿Qué dijiste?-Le pregunté a Darian.
-Nada.
-Valee..
Me senté y me comí 3 bollos y dejé un poco de leche, nunca me la bebo toda...
-Mamá ¿Dónde está papá?-Le pregunté a mi madre.
-¿No lo viste?-Dijo. –Fue a la plaza con Los Clapton a comprar una vaca.
-Ah, no, no lo sabía.-Dije. -¿Cómo consiguió el dinero?
-Pues, se puso a hacerle unos trabajillos a unos ciudadanos de por aquí y le dieron dinero-dijo. –Luego, le pagó dinero a la familia Clapton para que le llevara a la plaza a comprar una vaca.
-¿Le tuvo que dar dinero por llevar a papá en su furgoneta?-Pregunté.
-Si.-Afirmó mi madre.
*Que malos...(pensé)*
Cuando terminé de merendar me senté con Belian y empecé a acariciarle. Cerraba los ojos y poco a poco se iba quedando dormido. Mi abuela se sentó en el sillón, se tapó con una manta de lana y se puso a hacer punto. Mi madre se sentó a su lado y comenzó un libro. Darian observaba los saltamontes que había cazado, Belian dormía, mi padre se fue a comprar una vaca.. y yo no sabía que hacer.
Me asomé por la ventana del salón y llovía con fuerza, me gusta mucho la lluvia, y mucha gente la desprecia, unos porque no les gusta mojarse, otros porque piensan que es un día feo, pero en cambio yo, cuando veo la lluvia, veo gotitas que caen, pero, unas gotitas que hacen un día diferente, que dan vida a la naturaleza, que hacen florecer las lavandas de mi terreno y que cuando las escucho, me transportan a un lugar de paz y tranquilidad, y así mismo me quedé dormida en una silla mecedora escuchando la lluvia.
-Ione levántate-Alguien. Ione, ¡ione!
Abrí los ojos despacio, miré hacia arriba y vi a mi madre. Había parado de llover. Era denoche.
-Que pasa..-Dije media dormida.
-¡Vamos a ver la vaca!-Dijo entusiasmada.
-¡Vale!-Contesté con más energía.
Me levanté y fuimos todos a ver la vaca, estaba metida dentro de un pequeño establo que había construído mi padre días antes con tablas de madera. Era grande, y tenía unas grandes ubres. Estaba deseando sacar la leche como siempre me habían enseñado.
-¿Puedo sacarle la leche de las ubres?-Dije feliz
-No, es denoche y está oscuro, mejor mañana por la mañana, y así cada uno nos tomaremos un gran tazón de leche pura para desayunar.-Dijo deseoso.
-Está bien.-Dije.
Belian miraba contento a la vaca, pues ya estaba acostumbrado de ver muchas vacas entrando y saliendo del pequeño establo que siempre acaba rompiéndose por falta de buenos materiales. Las demás vacas se escapaban cada vez que éste se rompía, y ahora, tenemos una nueva.
Me acerqué a la vaca le acaricié la cabeza y me miró asustada.
-No te preocupes, una vez te acostumbres te sentirás como en tu propia casa.-Le dije a la vaca. Pensaréis que estoy loca por hablar con los animales, pero, es lo que tiene llevar toda una vida rodeada de fauna. Ellos entienden aunque no lo creáis, no digo que podamos establecer una gran conversación si no, que cuando le hablas con cariño entienden tu afecto y notan tus estados de ánimo, por eso los trato como mi familia. La vaca me volvió a mirar, bebió un poco de agua y se echó a dormir.
Salí del establo, todos habían entrado en la cabaña, menos Darian, por la noche se pone a explorar y siempre deja la cabaña llena de tierra, palitos, y luciérnagas.. observé a lo lejos una luz de una linterna, era Ralph, se acercaba a nuestra cabaña, me metí dentro corriendo. Se preguntarán que por qué huyo de Ralph.. yo tampoco lo sé.
Tocó a la puerta.
-Ione, abre la puerta.-Dijo mi padre.
-Ehh.. sisi.-Dije preocupada sin saber por qué.
Abrí la puerta y era él, derrepente un escalofrío me recorrió el cuerpo, apagó la linterna.
-Hola.-Dijo seriamente.
-ee, hola.-Dije.
Tenía el presentimiento de que venía a la cabaña para decirme algo a mi, o que me iba a hacer algo, no sabía que hacía Ralph llamando a mi puerta a esas horas de la noche.
-Leña.-Dijo de nuevo seriamente.
-¿Leña?-Pregunté.
-Si, leña.
-¿Qué?-Dije.
-¿Tienes l-e-ñ-a?-Dijo antipático.
-¡Aaaaahhh! Leeeeña, siii leeeña..-Dije extraña.
Puso una cara de incógnito y rápidamente fui a buscarla, me planté en la puerta y se la di en las manos. Fue a marcharse y le dije:
-Al menos di  gracias ¿no?-Dije.
-Buenas noches.-Se despidió.
Caminó unos pasos y retrocedió de nuevo.
-Ah por cierto, no te escondas cuando miro a tu ventana, que no hago daño.
-¿Q-qu-é?-Dije nerviosa.
Se alejó y gritó desde lo lejos:
-¡Me dí cuenta!
Se había dado cuenta que me había escondido cuando el miró, pensará que le tengo miedo o algo. Soy tonta.
Traviesas mariposas
Capítulo 1: Mi pequeño pueblo y yo.
Altas montañas, largos ríos que descienden por las laderas, lagos repletos de libélulas que revolotean de un lado para otro, y mi parte favorita, las mariposas que aletean traviesas alrededor de las lavandas, ese es mi pequeño pueblo, Lavenders Wild. No es un pueblo muy común es más, está aislado, podría decir que lo habitan 3 o 4 familias, aunque solo conozco a las mas cercanas, “La familia Keeneper” y “La familia Clapton” Los Keeneper son muy amables y siempre nos ayudan en todo lo que necesitemos, El padre de familia es Geoffrey, su esposa es Amber y tienen dos hijos, un varón: Herbert, tiene 5 años y su hermana Amy, tiene 15. Y luego están los Clapton, que, al contrario de los Keeneper son un poco... secos, por así decirlo, pero se nota que vienen de buena familia. Son Gael y Renee Clapton, también tienen un hijo, se llama Ralph y tiene mi edad. A veces, Ralph me da un poco de miedo... me mira con esos ojos negros que intimidan, jamás he hablado con él, y con esa mirada... prefiero no hacerlo. Bueno, ¿qué tal si nos dejamos de describir a los demás y empezamos a hablar de mi? Bien, me llamo Ione, Ione Bennet, tengo 16 años, pelo castaño claro, ojos verdes, piel morena, labios gruesos, delgada, estatura media... me gusta cantar, escuchar música, y me gustaría estudiar arte, desde siempre he querido tener un lienzo, un pincel, coger un poco de pintura del color más llamativo que encuentre y deslizar suavemente ese pincel dibujando lo primero que se me venga a la cabeza, pero, soy pobre, vivo en este pequeño pueblo, y sí, estudio, pero probablemente, en uno de los peores institutos de mi país. No tiene suficiente material y solo damos poco de algunas materias, me gustaría ir algún día a la ciudad y ver que se cuece por allí... pero, está lejisísimo de aquí y con nuestro viejo coche (también llamado cachibache) no llegaríamos ni a la plaza del pueblo más cercano. Espero que algún día pueda ir, eso espero... ¡Bien! Seguiré hablando de mi familia, está la abuela, Jane, tiene 70 años, pero con su energía parece que tiene 20, solo puedo decir que es la mejor abuela del mundo. Mi abuelo falleció, ya hace 3 años digamos que “lo he superado” ¡también era el mejor abuelo del mundo! Y le hecho mucho de menos, mucho. Susan, mi madre 42 años, alegre divertida, mi padre Jean 45 años gracioso, guay, mi hermano Darian 13 años, simpático y a veces angustioso, y por último, y no menos importante Belian mi perro, tiene 3 años es muy grande y peludo, le encanta jugar, correr, pero se cansa con facilidad, es muy goloso y si fuera por él, se comería toda la comida del mundo... ¿Saben cual es el perro de Heidi? Igual.
-¡Aaaahhhh!-grité. Oh, Belian, me has dado un susto de muerte ¿Qué haces aquí grandullón?
-¡Woof!-ladró.
-Ahh, ya sé, tienes hambre ¿verdad?-dije. Vamos anda, te daré una manzana.-Me levanté de la hierba, solté mi cuaderno y mi lápiz y corrí con Belian hacia la cabaña. Una vez allí entré en mi estrecha cocina y busqué una manzana.
-¡Mamaaá! –grité para que me escuchara, estaba en la sala. ¿Dóonde estaaá la maanzana que dejeé aquí antees?
-See la comió tu hermanoo-Gritó.
-¡Mamá, pero, esa manzana la tenía yo para Belian!-Grité nuevamente.
-Pues hace un ratoo tuu hermanoo vinoo y se la llevoó.
-hh.. está bien, Belian, no hay manzanas.-Dije decepcionada.
-Wuu..-Aulló y noté su desilusión así que me decidí por ir a buscar a mi hermano y coger la manzana, aunque sea un trocito, pero Belian se quedará contento. Miré por la ventana y comenzó a llover.
-¡Lluvia! Me encanta.-Dije para mis adentros.
-Ione, vete a buscar a tu hermano que está lloviendo y se va a empapar.- Dijo mi abuela mientras sacaba unos ricos bollitos para la merienda.
Salí corriendo de la cabaña y empecé a divisar el paisaje a ver si encontraba a mi hermano. No lo encontré hasta que ví como se movían unos matorrales a lo lejos, corrí de nuevo y rápidamente retrocedí, cogí mi cuaderno y mi lápiz y entonces sí fui a buscarle.
Darian se aproximaba con sigilo a las malas hierbas que yacían de la tierra, más bien barro, ya que llovía con fuerza, para atrapar aquella horripilante criatura, capaz de saltar 7 veces más su tamaño imagináos esa bestia, asquerosa, criatura que no podía ser otra, que un...
-¡¡¡SALTAMONTEESS!!!- Grité intentando asustar a Darian.
-¡¡¡¡Yiiiaaaaaaahhhhhhh!!!!-Gritó asustadísimo. ¿¡ESTÁS LOCA!? ¡¡CASI ME MUERO DEL SUSTO!!
-¡Pero si no fue para tanto!- Dije burlándome.- Y déjate ya de buscar saltamontes, que tenemos que ir a casa.
-¡¡NOOOO!!-Gritó otra vez.
-¿¿Y ahora por qué te pones así??-Dije asombrada.
-N-no, es que , se me ha escapado...
-¡Ah bueno, era eso! bah, no pasa nada no los tienes por qué coger todos ¿no? Anda vamos a merendar.- Miré hacia atrás y vi la manzana con un pequeño mordisco encima de una piedra musgosa.- ¡Eeeh! Esa es la manzana que tenía guardada para Belian.-Dije mirándole con cara de desafío.
-Pues me importa un pepino y parte de otro.-Dijo antipáticamente.
-Pff, que tonto eres mi niño.-Fui hacia la piedra cogí la manzana y corrimos a la cabaña.
Mientras íbamos miré a Darian, y la verdad es que siempre está buscando y atrapando saltamontes, digamos que los colecciona, aunque luego los suelta. Llueva o no, mi hermano siempre está con las botas puestas y una red para atraparlos. Ah, es cierto, antes me distraje con mi perro Belian y su manzana, y no les conté lo de Darian, en realidad, no es mi hermano, es de otra familia, parece oriental, lo encontró mi abuelo y mi padre, un día, buscando leña en el bosque lloraba perdidamente y vieron como unos hombres con flechas corrían y se alejaban del bebé. Mi abuelo lo cogió, le tapó con una tela que llevaba encima y lo llevaron a la cabaña, allí estuvo a salvo, mientras, mi abuela y mi madre buscaban a su familia, pero nunca la encontraron.. al final terminó formando parte de la familia. Es como si fuera mi hermano, de mi misma sangre, de mi misma familia. Él sabe que lo encontramos, y no hecha de menos a su verdadera familia dice, que ni siquiera se acuerda de ellos, a demás dice, que aunque se acordara no querría estar con ellos, porque le abandonaron, si yo fuera él, pensaría igual. Y aquí está, con nosotros.
-¡Oye!-Gritó.
-¿Qué?-dije.
-¡Me debes uno!
-¿Un qué? –pregunté.
-¡Un saltamontes!-Afirmó.
-Jajaja, espera sentado.-Reí.