domingo, 23 de diciembre de 2012


Traviesas mariposas
Capítulo 3: Susto en el bosque.
[Kíkiirikkííí]-Cacareó el gallo.
-¿Qué hora es?-Dije levantándome de la cama. –Las 9:00 de la mañana, [arhhfhh]Bostecé.
Busqué mis peludas zapatillas con los ojos medio cerrados y me recogí el pelo como pude. Bajé abajo, estaba mi madre y mi abuela haciendo el desayuno, mi padre seguía durmiendo y mi hermano... ¿Ya se lo imaginan no? Sí, saltamones.
-Buenos días, mamá-Dije cansada.
-Buenos días cariño.-Respondió mi madre.
-Buenos días mi niñita linda.-Dijo mi abuela.
-Buenos días abuelita.-Respondí.
Belian estaba en el terreno oliendo las lavandas, le acaricié le dí los buenos días, también a Darian. Entonces me acordé de la vaca y fui rápidamente a ordeñarla.
-Mmmmmmmuuuuuu-Mugió la vaca.
-Hooola, pequeña, ¿preparada para ordeñarte?
Saqué un cubo de un pequeño armario que había y lo puse debajo de las ubres, entonces con mis manos empecé a apretar y a sacar leche. Parecía que estaba muy buena, y ya se me hacía la boca agua, ¡quería probarla!
Después de un ratito con la vaca me fui con el cubo lleno de leche, pero después de haberle dado las gracias y un premio, claro está.
Entré a casa y todos pusieron los ojos como platos. Entonces la serví en unos tazones para cada uno y los puse en la mesa.
-Vaaaya vaya vaya-Dijo mi padre acabado de levantar. –Parece que ya tenemos la leche preparada y todo. Ñam ñam..
Mi padre se sentó y se bebió el tazón de golpe y termino con un:
-Ahhhh, que buena está. Más, por favor.- Dijo con cara pícara.
Le serví otro tazón y entonces todos empezamos a desayunar disfrutando de la leche de la nueva vaquita.
-Buff, yo ya estoy llenísima-Dije.
Me levanté de la mesa, recogí mis cosas y me puse ropa de campo. Entonces, salí a dar un paseo por el bosque.

-¡Qué bonita es la naturaleza! –Exclamé observando todo el paisaje que me rodeaba, lleno de flores, árboles, ruiseñores, ardillas, riachuelos...
Seguí caminando y caminando, sabía que me había alejado mucho de la cabaña, pero que estuviera lejos no me hacía parar, ya que me encantaba recorrer y atravesar nuevas fronteras.
Después de largo rato paseando pensé que sería mejor marcharme ya a casa, no vaya a ser que me pierda, retrocedí y entonces escuché un ruido, al principio pensé en ardillas o lagartos de entre los arbustos pero luego volvió a sonar ese sonido aún más fuerte.
-¿Hola?-Dije.
Me volví y lo único que podía observar era un grupo de matorrales moviéndose, sigilosa me acerqué a ellos y con mi mano me dispuse a separar uno de aquellos matojos pero ¡CHaS! una sombra veloz saltó de tal manera que no me dio tiempo a reaccionar y desapareció en la distancia, quedé pálida y sin saber que había pasado, fui a regresar asustada después de lo ocurrido y nada más darme la vuelta me tropecé con algo que me hizo saltar del susto y a la vez caí hacia atrás.
-¡¡Aaaaaaahhhh!!-Grité mientras caía-.
Miré hacia arriba y me fijé que era..
-¡Jack!
-Hola.
-Eeh.. vaya taponazo... 
No dijo nada.
-¿No te vas a disculpar?-Pregunté asombrada-.
-Te caíste tu sola.-Dijo fríamente mientras continuaba su camino hacia el bosque-.
Me quedé pasmada por su actitud y dije:
-Pues claro.. ¡Y qué me iba a esperar de ti! ¿Que me pidieras perdón? 
Pasó de largo y dije nuevamente:
-¡Deberías comportarte con una señorita!-No respondió-. ¡Y deberías tener cuidado de no adentrarte mucho en el bosque! Bah, para qué sigo preocupándome por ese descarado...
-¿Has ido alguna vez a la ciudad? -Me preguntó girándose hacia mi en la distancia-.
-¿Y eso a qué viene ahora?
-Di.
-Pues, si, cuando era pequeña.-Le respondí-.
-¿Quieres venir conmigo y así haces amigos? Seguramente estarás muuuy sola aquí, AISLADA.-Se refirió burlón.
-¡Eres un idiota! A demás.. si tengo amigos...
-¿Quienes?
-¡¡¡¡Ioooooooooooone vuelve a casaaaaaaaa!!!!-Escuché a Darian-.
-Adiós.

Volví a casa disgustada y subí a mi habitación, una vez allí me asomé a la ventana y vi llegar un coche azul marino y a mi lado gritó Darian:
-¡El tío Berto! ¡El tío Berto!
-¿El tío Berto?. -Cuestioné-.
-¡Sí, es él, reconozco su coche! -Darian gritando bajó las escaleras y yo le seguí- ¡Y seguro que nos va a llevar a la gran ciudad!
Abrí los ojos.
-¿A la gran ciudad?-Pregunté de nuevo-.
-¡Sí! ¿No recuerdas la última vez? ¿Por qué preguntas tanto? ¡Anda vamos!

Al salir fuera efectivamente estaba el tío Berto.
-¡TÍO BERTO! ¿NOS LEVARÁS A LA GRAN CIUDAD? -Continuó pesado Darian.
-¡Jajaja! El pequeño Darian como siempre.-Dijo el Tío Berto, venía desde lo más lejos de la gran ciudad, vive allí con mi tía Lory y mi primo Ikker.
-¡Hola tío Berto!-Le dije entusiasmada-.
-¡Hola Ione! Tan guapa como siempre ¡eh!
Me sonrojé. 
-¿Les llevarás a la gran ciudad?-Le preguntó mi abuela-.
-¡¡Pues claro!! ¿Para qué viene el tío Berto si no?
-Pues para visitarnos-Dijo mi madre desafiante-.

Al instante subí a arriba, me duché, me vestí, me peiné, cogí mi mochila, mi lápiz mordido y mi libreta y bajé junto con Darian. Belian me miró con cara de pena y le di un abrazo, acto seguido le brindé un trozo de manzana.
*DIN DON* Llamaron a la puerta.
Contenta, fui a abrir y me cambió la cara al ver que era Jack.
-¿Qué haces aquí?-Le pregunté-.
-¿Al final vienes a la ciudad conmigo?
Me quedé observando su cara, y sus expresiones, callé durante unos segundos y dije:
-¡Nop! Ya tengo con quien ir, ahora, vete con tus amiguitos. 
Le cerré la puerta en las narices.



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